Plásticos ¿Amigos o enemigos?
El plástico a escena.
La educación la base de la sociedad
Con este título arrancaba uno de
los murales que mis alumnos de 3º ESO del IES “Fernando Zóbel” de Cuenca, bajo
su punto de vista, daban sentido al uso indiscriminado de bolsas de plástico.
Con ello y sumergidos en el Proyecto de Innovación Educativa del Centro
queremos que nuestros alumnos sean responsables en su uso.
La producción de plásticos en la
industria ha aumentado en los últimos años hasta alcanzar 288 millones de
toneladas en el 2012, (esta cifra la hemos obtenido dela Asociación Industrial Plastics Europe). Hubo un tiempo que las
iniciativas por reducir su consumo se vió favorecida y se promovió su reciclado.
Hubo supermercados que dejaron de dar gratuitamente las bolsas de plástico
inclinándose por las bolsas reutilizables y biodegradables.
El plástico está presente en
muchos de los productos que utilizamos diariamente que a veces no llegamos a
percibirlo, pero que están ahí presentes. Este material está formado por
moléculas de cadenas de átomos de carbono e hidrógeno (polímeros), teniendo en
cuenta que el 99% de la totalidad de ellos se produce a partir de combustibles
fósiles.
El plástico es tal la cantidad de
aplicaciones que posee que inunda el espacio comercial. La actividad industrial
supere a muchos otros tipos de empresas,
el plástico llega a casi todas las actividades ya sea por su fácil uso
en embalajes o como componente o integrante en el producto elaborado, en la
actualidad es difícil prescindir de ellos.
La sustitución por el papel no
creamos que sea mejor. Según estudios, la manufacturación del papel emite un
ochenta por ciento más de gases invernadero que la producción de plásticos, con
el hándicap que producir papel requiere árboles y la pérdida de masa arbórea
nos privaría de la absorción del dióxido de carbono.
Para producir bolsas de papel el
proceso de fabricación resulta más contaminante en aguas que el producir bolsas
de plástico y precisa de más gasto en combustible que la fabricación de bolsas
de plástico.
Como podemos apreciar, tanto unas
como otras crean unos problemas grandes a la hora de su control. Bolsas de
plástico desechadas se ven por todas partes, volando en días de viento por las
calles, atrapadas en arbustos, no hay
lugar ni espacio libre de ellas. El plástico en engañoso para las aves que lo
confunden con comida, al igual que los peces. Tal vez para prevenir esto fuera
mejor las bolsas de papel. El plástico con la luz del sol se descomponen pero
en realidad no se biodegradan.
Se han preguntado ¿cuál de las
dos opciones sería la mejor? Creo que ninguna de las dos opciones es aceptable,
habrá que luchar por las bolsas de tela de toda la vida y de uso continuo.
El factor más importante es la
educación, el comportamiento humano hacía el uso adecuado. La estrategia sería
el difundir el mensaje educativo y explicar que estos problemas no serían tales
y el comportamiento social fuese el correcto, hacer un uso racional de las
bolsas y terminado su uso depositarlas en un contenedor de reciclaje.
Nuestro Centro consciente del
problema, queremos que nuestros alumnos
se den cuenta de los inconvenientes que acarrea el mal uso de los plásticos en
su vida cotidiana, es por ello que cada grupo ha elaborado un mural donde han
plasmado sus ideas sobre esto y espero que en su vida sean sensatos y hayan
aprendido el manejo correcto de estos residuos para hacer de nuestro entorno
social un lugar más agradable para vivir.
Cuenca, 12 de mayo de 2017
José María Rodríguez González.
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